
En una intensa sesión que se extendió por más de 16 horas, el Senado aprobó la reforma laboral impulsada por el Gobierno libertario, con 42 votos a favor y 30 en contra. Esta iniciativa, que ahora deberá ser revisada por la Cámara de Diputados, representa un intento significativo de modificar la legislación laboral en Argentina, algo que no se ha logrado desde el regreso de la democracia. A pesar del apoyo obtenido, la propuesta ha generado un amplio debate y críticas tanto de la oposición como de algunos sectores del oficialismo.
Durante la votación, el oficialismo logró mantener la mayoría, aunque enfrentó tensiones internas y reclamos de los dialoguistas por cambios de último minuto. La Casa Rosada realizó concesiones a sindicatos y cámaras empresariales, manteniendo ciertos aportes compulsivos, lo que generó inquietud entre los legisladores. Además, la inclusión del traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires en la misma ley provocó controversia, con críticas sobre la falta de un tratamiento formal y adecuado de este aspecto.
El inicio del debate estuvo marcado por intervenciones de varios senadores, donde la jefa libertaria, Patricia Bullrich, defendió la necesidad de la reforma, argumentando que la legislación actual es obsoleta y un impedimento para el crecimiento económico. Sin embargo, la oposición no tardó en responder. Legisladores del kirchnerismo y del interbloque “Popular” cuestionaron las implicaciones de la reforma, argumentando que no generará empleo y que podría aumentar la litigiosidad laboral.
El debate también incluyó una revisión de los efectos de la reforma en el ámbito laboral. Mientras algunos senadores, como Mariana Juri, defendieron el proyecto como una manera de modernizar la legislación, otros, como Florencia López, criticaron que la iniciativa podría desmantelar principios fundamentales del derecho laboral. La percepción de que la reforma beneficia más a los empleadores que a los trabajadores fue un punto recurrente en las intervenciones.
Con la reforma ahora en manos de Diputados, se espera un intenso debate que refleje las divisiones existentes en torno a la cuestión laboral. Aunque el Gobierno ha logrado un avance significativo en el Senado, las tensiones internas y la resistencia de la oposición podrían complicar la sanción final de la ley. La reforma laboral se presenta como un tema crucial en la agenda política actual, marcando un punto de inflexión en las relaciones laborales en Argentina.




















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