En la víspera del viaje del presidente Javier Milei a Estados Unidos para reunirse con empresarios, el mandatario norteamericano Donald Trump anunció un nuevo esquema de aranceles recíprocos, que impone un 10% fijo a las exportaciones argentinas. La decisión impactará directamente sobre productos clave como el acero y el aluminio, según informó la Agencia Noticias Argentinas.
La medida, parte de un plan de "reciprocidad comercial" impulsado por Trump, busca igualar los aranceles que otros países aplican a productos estadounidenses. En el caso argentino, la diferencia arancelaria es notoria: Argentina grava con 16% los alimentos frente al 4,6% de EE.UU., y 20,9% en textiles frente al 6,1% del lado norteamericano, según un informe de la Cámara de Comercio de EE.UU. en Argentina (AmCham).
El gesto de Milei y el ruido por Malvinas
El anuncio de Trump ocurre horas después de que Milei saludara públicamente al expresidente republicano en redes sociales, en el mismo día en que se conmemoraba el 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Para acompañar su mensaje, el mandatario argentino eligió la canción “Friends will be friends” de Queen, lo que no pasó desapercibido y generó polémica por la connotación del día.
Si bien el 10% es el arancel más bajo que se impuso en esta nueva ronda de medidas comerciales, implica un aumento respecto de la situación actual de muchas exportaciones argentinas, y podría afectar su competitividad en el mercado estadounidense, especialmente en sectores como el acero, el aluminio y algunos productos industriales.
Un nuevo club de arancelados
Argentina no está sola. El arancel del 10% también se aplicará a países como Chile, Colombia, Australia, Reino Unido, Perú, Singapur y Arabia Saudita, entre otros. En todos los casos, se trata de naciones que, según EE.UU., aplican niveles de impuestos similares a los productos estadounidenses.
La medida representa un revés para el gobierno de Milei, que había depositado expectativas en fortalecer su vínculo con Trump y mostrarse como aliado estratégico. Ahora, el presidente argentino deberá gestionar el impacto económico del nuevo arancel, justo antes de su desembarco en territorio estadounidense.
Mientras tanto, la Casa Blanca enfatizó que la política de reciprocidad continuará evaluando caso por caso, lo que deja abierta la posibilidad de futuras modificaciones. Para la Argentina, el desafío será mantener relaciones diplomáticas sin perder margen comercial, en un contexto económico ya de por sí sensible.
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