En Cipolletti los centros infantiles municipales se han convertido en un espacio clave para el desarrollo de niños y niñas en situación de vulnerabilidad. Estos establecimientos, dependientes de la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia, atienden a menores de entre 45 días y 4 años, ofreciendo no solo cuidado diario, sino también estimulación temprana, educación inicial y apoyo nutricional.
Según información oficial, los centros funcionan bajo un enfoque pedagógico que busca promover habilidades cognitivas, emocionales y sociales desde los primeros años de vida. Las actividades incluyen juegos didácticos, talleres de arte y música, así como el seguimiento del desarrollo psicomotriz. Además, se trabaja en coordinación con familias y profesionales para detectar posibles necesidades especiales, asegurando una atención personalizada.
Alimentación y apoyo a las familias
Uno de los ejes centrales de estos centros es la seguridad alimentaria. Los niños reciben desayuno, almuerzo y merienda, adaptados a sus requerimientos nutricionales. Este servicio no solo alivia la carga económica de muchas familias, sino que también contribuye a combatir problemas como la malnutrición infantil en sectores de bajos recursos.
Además, los centros funcionan como un nexo entre las familias y los programas sociales municipales. Desde allí, se derivan casos a áreas como trabajo social o salud pública, facilitando el acceso a derechos básicos. "Buscamos que estos espacios sean una puerta de entrada a otros servicios que mejoren la calidad de vida de las familias", explicó una fuente municipal.
Desafíos y proyección
Aunque el municipio destaca los avances en la atención infantil, organizaciones sociales han señalado la necesidad de ampliar la cobertura, ya que la demanda supera la capacidad actual. También se reclama mayor inversión en infraestructura y capacitación para el personal, que actualmente trabaja con grupos reducidos para mantener una atención de calidad.
Pese a estos retos, los centros infantiles siguen siendo un modelo de intervención comunitaria, combinando educación, salud y asistencia social. Su rol resulta fundamental en una ciudad donde, según datos no oficiales, cerca del 40% de los niños vive en hogares con necesidades básicas insatisfechas.
En los próximos meses, se espera que el municipio evalúe la posibilidad de sumar nuevos centros y reforzar los existentes, aunque aún no hay anuncios concretos. Mientras tanto, estos espacios continúan siendo un refugio para cientos de niños que encuentran allí oportunidades para crecer en igualdad de condiciones.
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