
El ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, lideró un contundente reclamo junto al intendente de San Martín, Fernando Moreira, empresarios, académicos y sindicatos, enfocándose en la alarmante situación de las 25,000 pequeñas y medianas empresas (PyMEs) que han cerrado bajo el gobierno de Javier Milei. En un encuentro que reunió a diversos sectores, se firmó un documento solicitando un plan de acción que declare la emergencia nacional en los 2,300 municipios del país, evidenciando la necesidad de medidas urgentes para frenar la caída de la producción y el empleo.
En el documento, se demandaron líneas de financiamiento específicas, ya que actualmente solo una de cada tres PyMEs tiene acceso al crédito. Katopodis también exigió programas de regularización impositiva, la revisión del esquema de precios relativos y una política comercial que facilite la importación de bienes de capital sin afectar la producción local. “Estamos aquí para frenar la destrucción del país y del tejido productivo”, afirmó el ministro, destacando la importancia de actuar en conjunto para resolver esta crisis.
Un relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), que agrupa a los equipos técnicos de Katopodis, reveló que desde la asunción de Milei han cerrado más de 25,000 empresas, marcando el peor proceso de destrucción empresarial en los últimos 30 años. En promedio, 930 empresas han dejado de existir cada mes, lo que equivale a más de una empresa cerrada por hora, un número alarmante que supera incluso las pérdidas durante la pandemia.
Los sectores más afectados por esta crisis incluyen transporte y almacenamiento, comercio y reparación de vehículos, servicios inmobiliarios e industria manufacturera. En total, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, se destruyeron 205,680 empleos privados registrados, lo que significa una pérdida de 254 puestos de trabajo diarios. La provincia de Buenos Aires ha sido la más impactada, con el cierre de 5,374 PyMEs y la pérdida de 73,370 empleos registrados.
La situación actual, caracterizada por el cierre de empresas y la caída del empleo, es consecuencia de un modelo económico que favorece a sectores financieros y extractivos en detrimento de la producción nacional y el mercado interno. Las PyMEs son fundamentales para el desarrollo local de Argentina; su retroceso no solo afecta a las empresas, sino que también repercute en el empleo y el consumo, lo que contribuye a una economía cada vez más concentrada y menos equitativa.























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