El Senado rechazó este jueves los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, los dos candidatos que el presidente Javier Milei había impulsado para cubrir vacantes en la Corte Suprema de Justicia. La votación, que se desarrolló tras más de cuatro horas de debate, se transformó en una gran derrota legislativa del gobierno libertario.
El pliego de García-Mansilla, quien ya había asumido en comisión, fue rechazado con 51 votos negativos, 20 positivos y cero abstenciones, mientras que el de Lijo obtuvo 43 rechazos, 27 apoyos y una abstención. De esta manera, ambas nominaciones quedaron bloqueadas por decisión del Congreso, a pesar del decreto con el que Milei había intentado sortear al Senado.
El revés de la jugada por decreto
El rechazo se precipitó luego de que el gobierno designara a ambos jueces "en comisión", eludiendo el procedimiento habitual. Ese gesto fue interpretado por gran parte de la oposición como una afrenta al rol institucional del Senado y activó un rechazo transversal.
El oficialismo, conducido por Santiago Caputo y el viceministro de Justicia Sebastián Amerio, intentó boicotear la sesión evitando que hubiera quórum. Pero fracasaron: 38 senadores habilitaron la sesión, entre ellos Alfredo De Angeli y Victoria Huala (PRO), Martín Lousteau y Pablo Blanco (UCR), Francisco Paoltroni y 33 senadores peronistas.
Reacciones del peronismo y advertencias
El jefe del bloque peronista, José Mayans, fue tajante: “García-Mansilla está usurpando el cargo. No es legítimo. Más vale que pida la renuncia”. También arremetió contra el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, por minimizar el rol del Senado: “Le importa tres carajo lo que diga el Congreso”.
La sesión concluyó con la exposición del libertario Juan Carlos Pagotto, de La Rioja, quien defendió a los postulantes, pero no logró revertir el clima adverso.
Un quiebre en la estrategia libertaria
El rechazo a los pliegos representa el primer golpe legislativo fuerte contra Milei, quien hasta ahora había logrado resistir votaciones clave gracias a vetos y estrategias dilatorias. La Casa Rosada había apostado a forzar los nombramientos por decreto, pero esa maniobra terminó activando un frente opositor inesperadamente amplio.
Ahora, el Gobierno deberá replantear su estrategia para cubrir las vacantes en la Corte y recuperar interlocutores en el Congreso, en medio de un clima de creciente tensión institucional.
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