
El Parlamento Europeo ha decidido remitir el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que revise su compatibilidad con los tratados comunitarios. Esta medida, que se produce solo cuatro días después de la firma del acuerdo en Paraguay, paraliza su proceso de ratificación y podría retrasar su entrada en vigor hasta dos años, ya que se estima que estos dictámenes suelen tardar entre 18 y 24 meses. La decisión ha generado un intenso debate entre los eurodiputados y los sectores afectados por el acuerdo.
La firma del pacto, que culminó 26 años de negociaciones, había dado inicio a un proceso de ratificación parlamentaria. La Comisión Europea adoptó una estructura jurídica que permite agilizar la ratificación de la parte comercial, que solo requiere el consentimiento del Parlamento Europeo. Sin embargo, el procedimiento para ratificar el acuerdo de asociación completo es más complejo y debe ser aprobado por los Parlamentos nacionales de los veintisiete Estados miembros, lo que añade un nivel adicional de incertidumbre.
El Parlamento ha aprobado una moción que cuestiona si el acuerdo respeta los tratados de la UE, lo que refleja las dudas sobre la base jurídica del pacto. Con 334 votos a favor y 324 en contra, la moción busca que el TJUE analice las disposiciones del acuerdo, incluyendo el mecanismo de reequilibrio, que permite a los países de Mercosur impugnar la legislación europea que consideren perjudicial. Esta situación ha suscitado preocupación acerca de la autonomía regulatoria de la UE y la validez del mecanismo de reequilibrio incluido en el pacto.
La reacción a esta decisión ha sido variada. Por un lado, la copresidenta de la Izquierda europea, Manon Aubry, celebró la votación y advirtió que cualquier intento de aplicar provisionalmente el acuerdo sería un escándalo democrático, especialmente en un contexto donde los agricultores han protestado contra el pacto. Desde la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, se destacó que la aprobación de la moción representa una "pequeña victoria" para los productores, mostrando que la movilización y la presión han dado resultado.
Por otro lado, algunos eurodiputados, como el portavoz de asuntos comerciales del Partido Popular Europeo, Jörgen Warborn, criticaron la decisión, considerándola un intento político de bloquear un acuerdo que Europa necesita con urgencia. La Comisión Europea también lamentó la decisión, argumentando que las preocupaciones planteadas por los eurodiputados ya habían sido abordadas de manera exhaustiva. Este tira y afloja pone de manifiesto las tensiones internas en la UE sobre el futuro del acuerdo y sus implicaciones para las relaciones comerciales con Mercosur.





















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