La novela por las vacantes en la Corte Suprema podría tener su capítulo final este jueves en el Senado, donde se votarán los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, los candidatos propuestos por el presidente Javier Milei. La sesión comenzará a las 14 con un panorama adverso para la Casa Rosada, que llega sin los votos necesarios para garantizar la aprobación.

Desde que Milei designó a ambos “en comisión” por decreto en febrero, salteando el trámite en la Cámara alta, la tensión en torno al tema fue en aumento. García Mansilla ya juró en la Corte y ejerce el cargo hasta noviembre. En cambio, Lijo no logró asumir: el tribunal, con apoyo del propio García Mansilla, le exigió renunciar antes a su juzgado en Comodoro Py, cosa que aún no ocurrió.

Lo cierto es que los votos están muy lejos de estar asegurados. En el caso de García Mansilla, apenas logró reunir las firmas para que su pliego sea tratado y hoy está más cerca del rechazo. Lijo, en cambio, había sido el que más chances tenía, pero el escándalo del Criptogate LIBRA y su relación con sectores del poder lo empantanaron.

En las últimas horas, el Gobierno apostó a boicotear el quórum, una estrategia liderada por Santiago Caputo y el viceministro Sebastián Amerio. Sin embargo, esa jugada tiene pocas chances de prosperar: el interbloque del peronismo, junto a senadores como Guadalupe Tagliaferri, Martín Lousteau y Alejandra Vigo, ya anunciaron que bajarán al recinto. Con 37 presentes, se habilita la sesión.

Dentro del oficialismo hay nerviosismo. La sesión fue precipitada, en parte, por el propio decreto de Milei que irritó a muchos senadores. Los gobernadores aliados están bajo la lupa, como el catamarqueño Raúl Jalil, que podría inclinar la balanza a través de sus legisladores.

Si la sesión avanza y se alcanza el número de 72 senadores presentes, bastarán 25 votos negativos para rechazar cada pliego. Mayans asegura tener más de 20 para voltear el de Lijo, y aún más para García Mansilla.

El trasfondo, sin embargo, va más allá de los nombres. La pulseada pone en discusión el equilibrio de poderes y las formas con las que Milei intenta avanzar sobre el máximo tribunal del país. Y también deja una incógnita: si García Mansilla ya juró, ¿podría seguir en su cargo incluso si el Senado lo rechaza? El Ejecutivo dice que sí, que sólo puede ser removido por juicio político. Desde el Senado advierten que los nombramientos “en comisión” caducan si la Cámara los rechaza.

En este ajedrez institucional, el futuro judicial y político del país se juega entre bambalinas, con cartas que ya no podrán seguir escondidas.

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