
El gobernador bonaerense Axel Kicillof está consolidando su rol como principal opositor al presidente Javier Milei, redoblando sus críticas y comenzando a coquetear con su propia candidatura presidencial. En un reciente acto en Quequén, Kicillof instó a no bajar los brazos, dejando claro que se siente motivado a luchar en un contexto político desafiante. Su discurso se centra en cuestionar las políticas del gobierno actual, comparándolas con los peores momentos de la administración de Mauricio Macri.
Kicillof ha adoptado una postura cada vez más crítica, enfatizando la pérdida de empleos y el cierre de empresas bajo la gestión de Milei. Según él, se pierde un puesto de trabajo cada cuatro minutos y se cierran 30 empresas al día. Estos datos, que califica de “excepcionales”, refuerzan su narrativa de que las políticas económicas actuales son desastrosas y no son meros errores de cálculo, sino consecuencias deliberadas de un modelo que él considera insostenible.
El gobernador no solo critica, sino que también se posiciona como la voz más resonante de los gobernadores de Unión por la Patria, quienes, en su mayoría, han mantenido un perfil bajo. Su presencia activa en debates, como el que se llevó a cabo en el Congreso sobre la reforma laboral, lo distingue de otros líderes opositores, permitiéndole destacar su compromiso con un Estado presente en contraste con la visión de Milei.
A medida que el peronismo enfrenta derrotas legislativas, Kicillof emerge como una figura clave en la resistencia contra el gobierno de La Libertad Avanza. Su constante ataque a las políticas de Milei y su defensa de un modelo basado en el Estado podrían estar sentando las bases para su candidatura presidencial, reforzando su imagen como el principal opositor en un momento crítico para su partido y el país.


















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