La provincia de Neuquén terminó los festejos de Año Nuevo con un balance alentador en materia de seguridad vial. Los controles desplegados en distintos puntos estratégicos y el refuerzo de ambulancias y efectivos lograron disminuir de manera notable los incidentes de tránsito graves, un dato que las autoridades consideran clave en una fecha históricamente sensible.

Así lo confirmó la secretaria de Emergencia y Gestión de Riesgos, Luciana Ortiz Luna, quien evaluó como “positivo” el resultado del operativo general. Señaló que solo se registraron dos episodios menores en rutas y calles de la capital, mientras que el resto de las intervenciones quedó vinculado, principalmente, a hechos de violencia asociados al consumo de alcohol en barrios del oeste neuquino y en Centenario.

Ortiz Luna destacó que la estrategia aplicada este año incluyó un fuerte despliegue sanitario y policial en zonas de alta concentración de personas, además del cierre vehicular de algunos espacios recreativos, como la Isla 132. Esta medida —explicó— permitió ordenar la circulación y evitar aglomeraciones con autos, un factor que en otros años había derivado en situaciones de riesgo.

En lo que respecta al tránsito, los incidentes fueron acotados. Uno de ellos ocurrió en Ruta Provincial 7, a la altura del segundo puente, donde un motociclista derrapó sin sufrir lesiones de gravedad. El otro fue protagonizado por un conductor alcoholizado que impactó en Bajada de Maida. “Logramos que no hubiera accidentes serios”, remarcó la funcionaria.

Otro punto relevante tuvo que ver con el cambio de protocolo en la atención de personas intoxicadas por alcohol. Según explicó, anteriormente estos pacientes eran trasladados directamente a los hospitales, lo que generaba saturación en las guardias. Hoy, el SIEN realiza una evaluación en el lugar y, cuando la situación lo permite, deriva a los involucrados a sus domicilios. Esto alivió la demanda del sistema sanitario sin descuidar la asistencia.

Pese al incremento del uso de pirotecnia respecto a otros años, no se registraron heridos graves por su manipulación, algo que también fue considerado como un resultado favorable del operativo.

El saldo más preocupante de la noche no estuvo vinculado a la circulación vehicular, sino a episodios de violencia registrados en barrios del oeste de la capital y en la ciudad de Centenario. Allí, el denominador común fue el consumo de alcohol y otras sustancias.

Ortiz Luna informó que se asistió a tres personas con heridas de arma de fuego y a varios lesionados por arma blanca. La mayoría ya recibió el alta médica, aunque una persona permanece en observación con un proyectil alojado en el cuello. Las intervenciones demandaron coordinación entre los equipos sanitarios y las fuerzas de seguridad.

Balance final y lectura oficial

Para la provincia, el resultado general fue positivo en términos de prevención vial y respuesta sanitaria, sobre todo si se compara con otras celebraciones de fin de año. La combinación de controles, cierres preventivos y cambios en la atención permitió evitar accidentes graves y reducir el colapso en hospitales, un objetivo central en un contexto de alta demanda.

Al mismo tiempo, el registro de hechos violentos encendió una señal de alerta sobre el impacto del consumo problemático de alcohol en espacios domésticos y barriales, una problemática que trasciende los operativos específicos y que requiere políticas sostenidas.

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