
La escalada bélica en Medio Oriente provocó un "lunes negro" en los mercados globales, con caídas significativas en Asia, Europa y Wall Street. El temor a un shock inflacionario mundial se materializó cuando el precio del petróleo superó los 100 dólares por barril debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz. Esto desató una ola de ventas en las principales bolsas, aunque la situación se estabilizó tras el anuncio de que países del G7 estaban dispuestos a liberar entre 300 y 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para frenar el aumento de los combustibles.
A pesar del caos en los mercados internacionales, el mercado argentino logró amortiguar el impacto. El índice Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires experimentó una ligera baja del 0,30% al mediodía, pero luego se recuperó, cerrando en niveles positivos. En contraste, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Nueva York mostraron un comportamiento mixto: mientras que el sector financiero y tecnológico vio pérdidas, las compañías de energía y agro se beneficiaron del aumento en los precios de las materias primas.
El riesgo país también mostró señales de alivio tras un inicio tenso, comenzando la jornada cerca de los 600 puntos básicos y estabilizándose en 583 puntos. Sin embargo, el comportamiento del oro, tradicionalmente considerado un refugio en tiempos de crisis, reveló una caída del 1,2%, lo que podría atribuirse al fortalecimiento del dólar estadounidense en medio del pánico por la inflación. Este contexto resalta la compleja interacción entre los eventos globales y el mercado argentino, que se enfrenta a desafíos únicos en medio de la incertidumbre internacional.




















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