
La Legislatura de la provincia de Buenos Aires aprobó en septiembre una ley que prohíbe el uso de celulares en las aulas de escuelas primarias, medida que comenzó a implementarse desde el inicio del ciclo lectivo 2026. Esta normativa busca abordar las preocupaciones sobre los efectos negativos que el uso excesivo de dispositivos digitales tiene en el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes. La ley, impulsada por los senadores Emmanuel González Santalla y Lorena Mandagarán, se aplica tanto a instituciones públicas como privadas, permitiendo el uso de celulares únicamente bajo supervisión docente.
Este cambio se suma a restricciones similares ya vigentes en otras jurisdicciones, como la Ciudad de Buenos Aires, Neuquén y Salta, y se alinea con tendencias en varios países, incluyendo Francia y Alemania. La obligatoriedad de esta norma afecta a aproximadamente 1.5 millones de estudiantes en la provincia. La decisión revive una prohibición anterior, implementada en 2006, que se refería a celulares tradicionales y fue revertida en 2016.
Los legisladores argumentan que la restricción no busca excluir la tecnología de las aulas, sino fomentar un uso más responsable y saludable. Se destaca que el objetivo es mejorar el aprendizaje y evitar las distracciones en clase, promoviendo la socialización entre los alumnos. Sin embargo, el debate sobre la efectividad de esta medida continúa, ya que algunos críticos argumentan que puede aislar a las escuelas del mundo digital actual.
Investigaciones recientes indican que más de la mitad de los estudiantes argentinos de 15 años se sienten distraídos en clase por el uso de dispositivos móviles, lo que apoya la necesidad de esta regulación. Además, la ley se fundamenta en informes de UNICEF y UNESCO que destacan los efectos adversos del uso excesivo de tecnología en la salud mental y el aprendizaje de los niños. Con esta prohibición, las autoridades esperan fomentar un ambiente escolar más propicio para el desarrollo educativo.




















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