
A menos de una semana de la votación en el Senado sobre la reforma laboral, el Gobierno argentino enfrenta una creciente resistencia interna que dificulta la posibilidad de realizar cambios en el proyecto. Aunque algunos mandatarios provinciales han expresado su preocupación y la necesidad de modificaciones, la postura intransigente está tomando fuerza, lo que podría complicar el avance de la iniciativa.Durante las recientes reuniones en la Casa Rosada, se discutió la posibilidad de mantener el texto original sin alteraciones, a pesar de las solicitudes de ajustes, especialmente en el capítulo fiscal. Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza, ha manifestado que cuenta con los votos necesarios para avanzar, pero la falta de consenso sobre el tratamiento del impuesto a las Ganancias genera incertidumbre sobre el resultado final.La preocupación de varios gobernadores se centra en el impacto que la baja de este impuesto podría tener en la recaudación. Sin embargo, muchos aún confían en que se lograrán cambios, ya sea antes o durante la votación. A pesar de la firmeza de la posición del Gobierno, la realidad es que el panorama legislativo sigue siendo volátil y susceptible a modificaciones hasta el último momento.Con la votación programada y otros temas importantes en la agenda, el tiempo se convierte en un factor crítico. La interacción entre bloques y la búsqueda de apoyos se intensifican, pero la intransigencia del Gobierno podría ser un obstáculo significativo para la reforma laboral. La expectativa es alta, y el desenlace de esta discusión será clave para el futuro del mercado laboral en Argentina.



















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