La relación entre el Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI) vivió este jueves un momento incómodo luego de que la vocera del organismo, Julie Kozack, desmintiera al ministro de Economía, Luis Caputo, quien había afirmado horas antes que el nuevo acuerdo con el FMI implicaría un desembolso de 20 mil millones de dólares.
“El directorio ejecutivo determinará en última instancia el monto del programa”, declaró Kozack, bajándole el tono a las declaraciones que el titular del Palacio de Hacienda hizo en un evento en la Bolsa de Comercio.
En Casa Rosada, la respuesta no tardó en llegar y fue en tono de defensa cerrada. Desde el entorno de Javier Milei restaron importancia a las palabras de la vocera y afirmaron que el monto anunciado fue parte de un acuerdo entre Caputo y la titular del Fondo, Kristalina Georgieva. “Siempre hay que creerle a Toto”, dijeron desde el círculo íntimo del Presidente.
En los pasillos de Balcarce 50 buscaron relativizar la tensión: “No lo desmintió. En el Fondo son burócratas y comunican distinto”, explicaron fuentes oficiales. Sin embargo, lo cierto es que hasta el momento el FMI no emitió ningún comunicado oficial que respalde lo anunciado por Caputo, lo que dejó en evidencia un cortocircuito en la comunicación bilateral.
Ante la consulta directa durante su habitual conferencia de prensa, el vocero presidencial, Manuel Adorni, evitó responder sobre la contradicción con Kozack y sostuvo que “claramente está todo definido”. Incluso reconoció que la cifra se difundió “para cortar con las mentiras”, lo que da a entender que fue una jugada política antes que un anuncio formal.
En paralelo, el presidente Javier Milei también salió a respaldar a su ministro y aseguró que el préstamo no implicará nueva deuda, sino que servirá para “cambiar de lugar” los compromisos que hoy tiene el Tesoro con el Banco Central.
El desacuerdo entre Caputo y el FMI ocurre en un contexto de fuerte tensión cambiaria. El Banco Central tuvo que vender más de 1.300 millones de dólares en las últimas siete ruedas para evitar que se dispare la brecha, mientras los mercados siguen atentos al futuro de la política cambiaria y al contenido definitivo del nuevo acuerdo.
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