
El Gobierno de Javier Milei llega al último año antes de las elecciones con una aprobación que repunta, pero enfrenta un desafío electoral de magnitudes considerables. Según una encuesta de Zentrix Consultora de octubre, la aprobación presidencial alcanzó el 36,2%, tras subir desde el 35,2% de septiembre y el 32,2% de agosto. Es la tercera suba consecutiva, acumulando casi cinco puntos desde julio, cuando tocó piso en 31,4%.
La mejora, sin embargo, tiene un techo muy bajo. La desaprobación se mantiene en 55,5%, unos 19 puntos por encima del apoyo presidencial. Esta brecha revela que el voto firme de Milei no alcanza para proyectar una victoria electoral sin captar nuevos segmentos de votantes. El mapa electoral muestra que el desafío no es consolidar lo que ya tiene, sino expandir su base de apoyo.
La economía emerge como una amenaza directa para la continuidad de la recuperación en aprobación. Aunque la gestión acumula tres meses de suba consecutiva, cualquier deterioro en los indicadores económicos podría revertir esta tendencia y profundizar la brecha entre apoyo y rechazo que hoy define el escenario político.
A un año de los comicios, el Gobierno debe navegar un equilibrio delicado: mantener la mejora de imagen mientras lidia con presiones económicas que amenazan con erosionar los avances logrados en los últimos meses.












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