El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Banco Santander cerrará su sucursal en La Tablada, partido de La Matanza, para relocalizarla en Caseros, dentro del municipio de Tres de Febrero, gobernado por el libertario Diego Valenzuela.
El anuncio se enmarca en la disputa que mantiene el Gobierno nacional con los intendentes por el cobro de tasas municipales.
Caputo afirmó que el traslado responde al alto costo que representó para el banco operar en La Matanza. En concreto, señaló que el Santander pagó $3.700 millones en concepto de Tasa de Seguridad e Higiene durante 2024, un monto que, según el ministro, cuadruplicó los gastos operativos de la sucursal en ese mismo período.
¿Qué pasará con los clientes?
Los usuarios de la sede que funcionaba en la esquina de avenida Crovara y Colón deberán realizar sus trámites en la nueva sucursal de Caseros, a más de 10 kilómetros de distancia, con un traslado que puede demorar más de media hora atravesando la General Paz.
Pese al ahorro millonario que significará para la entidad financiera, no habrá ningún beneficio directo para los clientes en términos de tarifas o atención.
Guerra de tasas
El caso se inscribe en la campaña del Gobierno nacional contra los tributos locales, que comenzó en 2023 con distintas medidas orientadas a reducir la recaudación de los municipios, al tiempo que reduce el envío de fondos.
En ese contexto, Tres de Febrero se consolida como el municipio insignia de esta cruzada, luego de que en febrero también se anunciara la apertura de una sucursal del Banco Nación.
Caputo habló del tema en redes sociales, sin mencionar al intendente peronista de La Matanza, Fernando Espinoza, pero apuntando directamente a su gestión. Para el ministro, el cierre del Santander en esa localidad es un ejemplo de cómo los impuestos locales pueden afectar el desarrollo económico.
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