
La Casa Rosada mantiene silencio sobre la salida de Flavio Bolsonaro de Brasil rumbo a Estados Unidos, con escala en Puerto Iguazú, a bordo de un avión privado de la firma argentina Baires Fly. El operativo estuvo bajo el monitoreo del asesor presidencial Santiago Caputo, lo que abrió interrogantes sobre el vínculo entre el presidente Javier Milei y el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Lula, reelecto el domingo para un cuarto mandato, calificó de "vergonzosa" la huida de su rival político. Sin embargo, hasta ahora evitó referirse al papel del gobierno argentino en el operativo. Tanto en Casa Rosada como en Planalto —la sede del gobierno brasileño— hay reserva máxima sobre los detalles de lo ocurrido.
Mientras tanto, Milei dedicó su agenda de ayer y hoy a anuncios vinculados a la minería, sin hacer declaraciones públicas sobre el incidente. La jugada de Caputo y el posicionamiento de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, completan un panorama de incertidumbre en la relación bilateral entre Argentina y Brasil.
La tensión entre ambos gobiernos escala en un momento crítico para la región. La falta de comunicación oficial y la reserva de información generan especulaciones sobre el futuro de los vínculos diplomáticos entre Milei y Lula.























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