
Un tercio de las fábricas que cerraron en Argentina durante el último año lo hicieron en la provincia de Buenos Aires, donde el sector industrial reclama alivio impositivo para frenar el colapso del entramado productivo. Entre mayo de 2023 y mayo de 2026, bajaron la persiana 3.824 unidades productivas en todo el país, de las cuales 1.306 fueron del distrito que gobierna Axel Kicillof, según un informe del Centro de Estudios Económicos Bonaerense (CEEB) de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA).
El impacto en el empleo fue aún más severo. Las fábricas bonaerenses que cerraron dejaron sin trabajo a 41.975 personas, lo que representa el 44,8% del total de empleos industriales perdidos en el país. Las empresas que lograron sobrevivir operan con menores capacidades: el tamaño medio pasó de 24,2 a 23,7 trabajadores por unidad productiva. La recesión golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables y dependientes del mercado interno.
La sangría es transversal pero desigual según la rama. En cuero y calzado, el empleo se derrumbó un 37,8%. En la industria textil, la pérdida fue del 19,5%. Como excepción, rubros de demanda inelástica como alimentos mostraron una expansión del 4,2%. La clave del problema radica en la asfixia tributaria, particularmente del impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB).
En la provincia de Buenos Aires se paga más IIBB que en Santa Fe y Córdoba en 8 de las 10 cadenas productivas. La falta de integración vertical de las cadenas productivas genera un efecto cascada: cuanto más larga es la cadena de valor, más se acumula el gravamen. El sector industrial plantea la necesidad de medidas de alivio fiscal para evitar que las pymes cierren antes en territorio bonaerense que en el resto del país.




















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