
El nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, enfrenta su primer desafío político en la negociación para eliminar las PASO. El Gobierno busca reactivar este proyecto electoral en el Senado, pero los votos no cierran. La reforma exige mayoría absoluta en ambas cámaras: 37 votos afirmativos en la Cámara Alta, y La Libertad Avanza solo cuenta con 21 legisladores propios.
Para lograr la eliminación de las primarias, el oficialismo necesita sumar 16 apoyos adicionales entre la UCR, Pro, fuerzas provinciales y peronistas no kirchneristas. Sin embargo, buena parte de la oposición dialoguista rechaza la medida porque considera que las PASO son una herramienta de negociación interna para ordenar frentes electorales amplios de cara a 2027. En la UCR, Carolina Losada y Maximiliano Abad aparecen entre los voces más firmes contra la iniciativa. Pro también mantiene reparos, incluso en sectores que dialogan con la Casa Rosada.
El kirchnerismo se mantiene casi en bloque contra la reforma, y los votos provinciales no alcanzan por sí solos para cerrar los números. Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, ya había transmitido a la mesa política que la reforma no tenía número. Santilli deberá negociar con gobernadores y bloques aliados una reforma que también queda cruzada por la pulseada de ficha limpia.
La orden que recibieron los legisladores libertarios fue directa: "La prioridad es la reelección del Presidente". El cambio en la jefatura de Gabinete, tras la salida de Manuel Adorni, obligó al oficialismo a reacomodar la mesa política y mostrar una relación más abierta con los gobernadores y bloques aliados. Sin embargo, el cambio de nombres todavía no modificó la cuenta parlamentaria.





















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