
La Basílica de Luján fue el escenario de la misa principal en conmemoración del primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, donde se congregaron destacados dirigentes políticos del país. La ceremonia, presidida por el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, reunió a una gran cantidad de fieles que acudieron para rendir homenaje a Jorge Bergoglio. Entre los asistentes se encontraban el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli, y el gobernador de Buenos Aires Axel Kicillof, entre otros.
Una notable ausencia fue la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien había sido incluida en la comitiva oficial pero finalmente no asistió. Se informó que, aunque estaba en camino a Luján, optó por no participar en la misa y en su lugar homenajeó al Papa en la Basílica María Auxiliadora, donde fue bautizado. Allegados a Villarruel indicaron que su homenaje se realizó “sin estridencias ni politiquería de casta”.
La misa, que comenzó pasadas las 17 horas, se caracterizó por un ambiente de reflexión y unidad, a pesar de las divisiones políticas. Kicillof, al finalizar la ceremonia, hizo hincapié en la necesidad de recordar al Papa no solo a través de fotografías, sino también mediante sus enseñanzas en un contexto donde persisten tensiones sociales. La homilía de Colombo también exhortó a los presentes a aprender del legado del pontífice y a superar las divisiones que marcaron su papado, enfatizando la importancia de construir una "patria de hermanos".























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