
Neuquén intensifica la lucha contra el microtráfico de drogas con una estrategia que combina secuestros, destrucción de sustancias y armas, y trabajo articulado entre organismos provinciales. En la última quema de estupefacientes realizada en los hornos pirolíticos del Cementerio Central de Neuquén capital, fueron destruidos 12 kilos de cocaína, 25 kilos de marihuana y 78 kilos de plantas de cannabis con un valor superior a los 2.000 millones de pesos.
La decisión de desfederalizar el narcomenudeo permitió al Gobierno provincial asumir un rol activo en la venta de drogas en los barrios. El gobernador Rolando Figueroa destacó que "estos son los cambios que hemos venido a traer a la sociedad neuquina" y remarcó que "la lucha contra la droga necesitaba claramente una decisión política".
Paralelamente, el ministerio Público Fiscal entregó al Registro Nacional de Armas (Renar) 800 armas de fuego, 250 kilos de municiones y 400 cargadores vinculados con causas penales finalizadas para su destrucción definitiva. De ese total, 100 armas habían sido secuestradas en procedimientos relacionados con la venta de drogas, evidenciando el vínculo entre el microtráfico y la violencia.
Figueroa ponderó el trabajo de la Policía del Neuquén y señaló que "tenemos una Policía enfocada, honesta, que asumió un rol preponderante incluso en la lucha contra el microtráfico". La estrategia involucra también al ministerio de Seguridad, la Justicia, los gobiernos locales y la ciudadanía en un modelo que busca atacar el problema en los barrios y evitar que lo secuestrado vuelva a las calles.






















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