
Las enfermedades no transmisibles concentran casi siete de cada diez fallecimientos en Argentina. Según datos oficiales de 2024, estas afecciones fueron responsables del 69,1% de las 376.405 defunciones notificadas en el país. El panorama incluye enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y patologías renales y respiratorias crónicas, manteniéndose como tendencia desde 1997, con excepción del período de la pandemia de COVID-19.
Dentro de esta categoría, las enfermedades cardiovasculares lideran como causa de muerte, representando el 40,4% de los fallecimientos por enfermedades no transmisibles. En 2024 provocaron 105.130 decesos, distribuidos equitativamente entre hombres y mujeres. La insuficiencia cardíaca explicó el 25,1% de estas muertes, seguida por las enfermedades isquémicas con 21,7% y las cerebrovasculares con 16,9%.
El cáncer ocupa el segundo lugar con un 23% de las muertes por enfermedades no transmisibles. Le siguen la enfermedad renal con 3,7%, la diabetes con 3,4% —que causó 8.815 fallecimientos— y las patologías respiratorias crónicas con 2,4%. Estas estadísticas vitales, aunque aún pendientes de completar con datos de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Entre Ríos para 2025, guiarán las políticas públicas sanitarias.
El informe revela marcadas diferencias en las tasas de mortalidad entre provincias. Al ajustar por edad, Misiones presentó la tasa más elevada con 603,2 por cada 100.000 habitantes, mientras que Jujuy registró la más baja con 305,5. Otras jurisdicciones con tasas altas fueron Chaco (489,2), San Luis (475,1) y Formosa (465,7). A pesar de estas disparidades, la mortalidad promedio anual experimentó una disminución del 1,2% desde 1997.





















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