
Existe una brecha entre la celebración del Gobierno nacional por la caída de la inflación y la experiencia económica de la población argentina. Según Mabel Bianco, Médica y Presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), mientras el Presidente y el ministro de Economía festejan los números, los ciudadanos siguen sin mejorar su capacidad de compra para cubrir necesidades básicas.
El INDEC reportó que la inflación minorista alcanzó el 1,9% en el último período, mientras que la inflación mayorista se desaceleró a 1,1%. A pesar de estas cifras, la mayoría de la población no percibe mejora en su situación económica cotidiana. La contradicción refleja cómo el Gobierno nacional, especialmente el Presidente y el ministro de Economía, expresan de forma más vivida la evolución positiva de la economía, mientras la ciudadanía experimenta lo opuesto.
La razón de esta discrepancia radica en la metodología de medición. La canasta de consumo utilizada para calcular la inflación no incluye el costo de servicios básicos como luz, agua y transporte, que continúan ajustándose y aumentando mensualmente. Esta omisión genera una contradicción entre los datos oficiales y lo que experimenta cada sector de la sociedad en su vida diaria.
A pesar de la celebración gubernamental, el Fondo Monetario Internacional observa con atención al Gobierno. En junio de 2026 se registró déficit fiscal por primera vez, un dato que el Gobierno nacional consideraba motivo de orgullo pero que surge como indicio de que el modelo económico implementado empieza a mostrar grietas. Los datos del consumo, la situación laboral y la condición de asalariados y empresas nacionales privadas completan un panorama que requiere seguimiento.



















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