
El gobierno de Neuquén, encabezado por el gobernador Rolando Figueroa, presentó este año dos proyectos de ley para actualizar el marco normativo de la minería, un sector con tradición en la provincia que busca expandirse. Las iniciativas fueron anunciadas en la apertura de sesiones en la Legislatura y comenzaron a discutirse hace un par de semanas en la comisión de Hidrocarburos, con objetivo de aprobación en el segundo semestre.
Los proyectos incluyen un nuevo código de procedimiento minero que reemplazará al vigente desde hace más de 50 años, y un esquema de regalías con alícuota entre el 2% y 3% del valor boca mina según el lugar de procesamiento. Actualmente, Neuquén produce áridos, calizas, piedras lajas, tobas, arcilla, dolomitas, yeso, bentonitas, baritina-celestina, asfaltita, puzolana, pirofilita y cuarzo gemológico.
Las estimaciones oficiales proyectan futuras extracciones de diatomitas, cobre y potasio, además del aprovechamiento de recursos geotérmicos en los complejos de Domuyo y Copahue. Las zonas de mayor potencial se encuentran en las regiones del Pehuén, Vaca Muerta y Alto Neuquén. Sin embargo, buena parte de las expectativas se concentra en las arenas silíceas, insumo clave para la industria no convencional que opera en Vaca Muerta.
Hoy casi la totalidad de arenas que utiliza la formación proviene de Entre Ríos, Chubut y Río Negro. Según proyecciones del Ejecutivo, usar arenas neuquinas podría significar un ahorro de entre el 20% y 30% para la industria, lo que representaría alrededor de 600.000 dólares menos por pozo. La extracción sigue siendo incipiente, pero ya existe un yacimiento activo de la firma Aluvional y otros seis en fase de desarrollo exploratorio, con más de 100.000 toneladas producidas hasta el momento.




















Comentarios