
Carlos Bianco aprovechó la salida de Manuel Adorni y la designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete nacional para cuestionar con dureza la gestión del exvocero y remarcar el destrato del gobierno de Javier Milei hacia la provincia de Buenos Aires. En conferencia de prensa, el ministro de Gobierno de Axel Kicillof retomó incluso las críticas de Patricia Bullrich, señalando que dentro del propio oficialismo se reconoció que Adorni impedía el avance de la gestión y trababa el tratamiento de proyectos en el Congreso.
Bianco describió el estilo comunicacional de Adorni como generador de “mucho odio”, marcado por faltas de respeto, ataques y mentiras. Recordó episodios como el uso de la radiografía de un perro para cuestionar la demanda de atención médica, que a su juicio implicó una burla a la población y a los reclamos por derechos básicos. Para el funcionario bonaerense, esa forma de ejercer la vocería dañó la calidad del debate público y contribuyó a profundizar la confrontación política.
El ministro también vinculó la salida de Adorni con las denuncias sobre ingresos no declarados y presuntas irregularidades patrimoniales, afirmando que esa “deriva de corrupción” hizo imposible que continuara cumpliendo simultáneamente el rol de vocero y jefe de Gabinete. Sostuvo que Adorni ya no podía “poner la carita” en conferencias ni dar explicaciones convincentes en el Congreso, y definió su etapa en el gobierno como “un capítulo terminado”. Pese a ello, marcó que el oficialismo lo siguió respaldando y victimizándolo, lo que para Bianco revela una cobertura política más amplia.
Al referirse a Diego Santilli, Bianco recordó su paso por el Ministerio del Interior y afirmó que ayudó a todas las provincias “menos a Buenos Aires”, calificando su gestión hacia el distrito con un “cero”. Señaló que, pese a múltiples pedidos formales e informales de reunión, Santilli nunca respondió notas ni recibió representantes bonaerenses. Tras su designación como jefe de Gabinete, el ministro dijo que le envió una “cartita de amor” por WhatsApp para felicitarlo y exigirle que reciba una delegación provincial con el fin de discutir las deudas que la Nación mantiene con Buenos Aires, el estado de las obras paralizadas y un eventual plan de trabajo conjunto.
En una mirada más amplia, Bianco sostuvo que el problema de fondo no son solo los nombres de Adorni o Santilli, sino la decisión política de Milei de “destruir” al Estado nacional y, con especial saña, a la provincia de Buenos Aires. Denunció que el gobierno nacional habría “borrado del mapa” al distrito en su esquema de prioridades, recortando fondos y paralizando cerca de mil obras públicas en territorio bonaerense. Ante este escenario, el ministro insistió en que Santilli debe responder las notas, garantizar el pago de las deudas y reactivar las obras como condición mínima para recomponer la relación entre Nación y provincia.




















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