El primer Congreso del Trabajo Bonaerense concluyó en Mar del Plata con un acto encabezado por el gobernador Axel Kicillof, quien habló ante una tribuna integrada por sindicatos de distintas corrientes, empresarios pymes y grandes, cooperativistas, abogados laboralistas, investigadores y especialistas del mundo del trabajo. Desde el escenario, Kicillof sostuvo que existe “un camino alternativo” basado en derechos laborales, industria nacional, salud pública gratuita, educación y universidad públicas, ciencia y soberanía nacional, y lo sintetizó en la idea de que gobernar implica cuidar a los propios y crear trabajo.

En su intervención, el gobernador retomó una referencia a Juan Domingo Perón para plantear la necesidad de construir una alternativa política y económica en un contexto de crisis social y adelantamiento del clima electoral. A partir de allí, contrastó su visión con el rumbo del gobierno nacional, al que acusó de impulsar un programa que ataca de manera sistemática al mundo del trabajo. Mencionó el cierre de miles de empresas en poco más de dos años, el retroceso de derechos laborales, la expansión de la precarización y la caída de los ingresos que empuja a los trabajadores al endeudamiento para poder afrontar gastos básicos, señalando que no se trata de efectos secundarios ni errores de cálculo, sino de componentes centrales del modelo vigente.

Kicillof fue aún más directo al afirmar que Javier Milei está destruyendo el aparato productivo argentino y remarcó que cada nueva toma de deuda no será pagada por el presidente ni por su ministro de Economía, sino por los trabajadores bonaerenses y argentinos. En este marco, insistió en que “no es cierto que no haya alternativa” y reivindicó la articulación entre Estado, sindicatos y sector productivo como base para un proyecto de desarrollo con empleo formal y salarios dignos.

El cierre del Congreso estuvo acompañado por una foto política buscada: junto al gobernador se ubicaron el ministro de Trabajo bonaerense Walter Correa y dos de los tres secretarios generales de la CGT a nivel nacional, Jorge Sola (Seguros) y Octavio Argüello (Camioneros), lo que reforzó el respaldo sindical a la conducción provincial. El tercer integrante del triunvirato cegetista, Cristian Jerónimo (Vidrio), se ausentó por estar preparando su viaje a la asamblea anual de la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra. Previamente había sesionado por primera vez el Consejo Bonaerense del Trabajo, que congregó a funcionarios de producción y empleo de los 135 municipios de la provincia.

A lo largo de las dos jornadas, en el hotel 13 de Julio del sindicato de Luz y Fuerza se desarrollaron mesas de debate sobre trabajo formal e inclusión laboral, con la participación de más de seis mil trabajadores y trabajadoras. El encuentro, organizado de manera conjunta por el Ministerio de Trabajo de la provincia y el Consejo Federal de Inversiones, se presentó como un espacio de diálogo entre sindicatos, empresas y representantes del sector público y académico, y sirvió de plataforma para que Kicillof consolidara su perfil como referente de un proyecto político que se define en oposición al llamado “riesgo Milei”.

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