
Nelson Madaf fue detenido, torturado y liberado en 1995 por falta de pruebas en un caso de asesinato que nunca ocurrió. Tres años después, en 1998, se descubrió que Claudia Díaz, la adolescente de 15 años por cuya desaparición había sido acusado, estaba viva en la provincia de San Juan.
El 16 de octubre de 1989, en San Luis, Madaf tomó un helado con Díaz, a quien había conocido pocos días antes. Ambos compartieron un momento a la salida de la escuela y él la acompañó hasta su casa, donde se despidieron en la puerta. Esa fue la última vez que alguien del entorno de la joven supo de ella. La investigación policial puso el foco en Madaf por ser una de las últimas personas en verla.
Según reconstruyó el abogado Carlos Pereyra, quien años después tomó contacto con el caso, el joven fue sometido a graves torturas durante su custodia policial. Madaf sufrió golpes, simulacros de fusilamiento, amenazas y otros métodos que lo llevaron a confesar un delito que no había cometido. Pereyra aseguró que le aplicaron inyecciones con agujas infectadas, como consecuencia de lo cual contrajo VIH y debió pasar el resto de su vida bajo tratamiento médico.
En 1998 llegó el giro que cambió el caso: Claudia Díaz estaba viva. La adolescente había escapado de su casa tras sufrir violencia familiar y comenzó una nueva vida en San Juan, donde formó una familia. El hallazgo dejó expuesto que la acusación contra Nelson estaba basada en hipótesis que luego fueron descartadas. Nunca hubo condenados por las torturas denunciadas contra él.





















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