
Manuel Adorni dejó de ser jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei este sábado tras más de tres meses marcados por denuncias sobre viajes oficiales, propiedades sin declarar y gastos millonarios. El exvocero comunicó su decisión a través de una carta publicada en X a las 18.38, donde se presentó como víctima de una campaña mediática y rechazó cualquier acusación de corrupción.
El primer conflicto surgió cuando trascendió que la esposa de Adorni, Bettina Angeletti, viajó a Nueva York como parte de la comitiva presidencial. La oposición cuestionó el uso de fondos públicos para el traslado, aunque el exfuncionario sostuvo que fue el propio presidente quien la invitó. Luego se conoció un segundo viaje: un vuelo en avión privado a Punta del Este durante el feriado de Carnaval, cuyo costo fue atribuido al periodista Marcelo Grandío, amigo personal del exfuncionario.
La tensión escaló cuando la Justicia comenzó a investigar su patrimonio personal. La diputada Marcela Pagano presentó una denuncia que derivó en una causa por presunto enriquecimiento ilícito. Entre los bienes que aparecieron figuran un departamento en Caballito y una casa en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, ambos surgidos de investigaciones periodísticas y judiciales. Adorni se defendió argumentando que su fortuna fue construida en el sector privado durante más de 25 años y que sus bienes estaban correctamente declarados.
Los gastos registrados con tarjeta de crédito profundizaron las sospechas. Según la causa, Adorni y su esposa consumieron más de 85 millones de pesos durante 2025, un promedio de 7,1 millones mensuales. Esta cifra más que duplicaba su salario bruto en la función pública, que rondaba los 3,5 millones de pesos por mes. Informes preliminares de la Justicia también detectaron movimientos en criptomonedas, aunque por montos menores frente a los flujos en efectivo que ya integran el expediente.




















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