
La sanción del acuerdo entre la provincia de Neuquén e YPF para el proyecto de exportación de Gas Natural Licuado marcó el inicio de una nueva etapa en la planificación de la infraestructura energética regional. Una vez cerrados los esquemas de financiamiento y aprobados los marcos regulatorios específicos, Medele estima que los primeros ensayos del sistema y una producción inicial, todavía acotada, recién podrán empezar a verse en un plazo no menor a tres años. La ley que avala la asociación entre la Provincia y la petrolera fue aprobada por la Legislatura neuquina en doble jornada, el 24 y 25 de junio, consolidando el soporte político al megaproyecto.
Detrás de esos plazos se ubica una hoja de ruta técnica exigente. El plan de infraestructura contempla, en primer lugar, una etapa de perforación en bloques exploratorios para terminar de definir el comportamiento de la roca y calibrar el potencial productivo de cada área. Sobre esa base, se avanzará en la construcción de un gasoducto exclusivo para el proyecto y en el montaje de plantas de tratamiento y acondicionamiento de gas en territorio neuquino, además del desarrollo logístico de la terminal portuaria de Punta Colorada. El ministro calcula que se necesitarán al menos tres años para estabilizar los primeros pozos y poner en funcionamiento las plantas, y luego una ventana adicional de dos a tres años de perforación masiva para que los bloques alcanzan el volumen óptimo de inyección, estimado entre 50 y 60 millones de metros cúbicos diarios.
Medele vincula este cronograma con una condición técnica central: la necesidad de garantizar un flujo continuo y predecible de gas para amortizar inversiones intensivas en capital. Las grandes plantas de licuefacción y los gasoductos no pueden operar bajo la lógica de “subir y bajar” según la temporada, porque el costo de detener y reiniciar equipos de gran porte es incompatible con la rentabilidad de largo plazo, de ahí la comparación del ministro con el horno de una panadería, que debe permanecer encendido para que el negocio funcione. Históricamente, la demanda local de gas se dispara en invierno y cae en verano, por lo que el nuevo esquema normativo apunta a contratos de exportación de varias décadas que permitan estabilizar la curva de producción más allá de la estacionalidad interna.
En materia logística, el proyecto se concibe como un sistema independiente de las redes actuales. Medele subraya que el GNL tendrá su propio gasoducto desde la zona de Cutral Co y Plaza Huincul, de modo que el gas destinado a exportación no utilizará las infraestructuras ya existentes. Esa vía de transporte exclusiva se proyecta como incremental en producción, actividad y regalías, al sumar un nuevo canal de salida sin desplazar el abastecimiento doméstico. La posibilidad de colocar gas licuado en el mercado marítimo global, sin el techo de la demanda interna, abre un modelo de operación más estable, en el que el destino final de la molécula se diversifica según la oportunidad internacional en lugar de quedar atado al consumo argentino.
En materia laboral y de servicios, el Gobierno anticipa que los primeros movimientos de suelo y el incremento en las contrataciones vinculadas a la obra civil comenzarán a registrarse durante el primer año posterior al cierre financiero del proyecto, con un crecimiento gradual a medida que avancen las perforaciones y el montaje de plantas. A la vez, el ministro Gustavo Medele sostiene que la puesta en marcha de un canal de exportación continuo permitirá dejar atrás la lógica de “subir y bajar” equipos según la temporada, dando paso a un régimen operativo más estable y menos expuesto a los vaivenes de la demanda interna. En esa combinación de nueva infraestructura, independencia logística y previsibilidad regulatoria, el Ejecutivo neuquino ve un paso clave hacia la consolidación de Vaca Muerta y de la provincia como un proveedor energético global con reglas claras y horizonte de largo plazo.






















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