
Keiko Fujimori fue confirmada como nueva presidenta de Perú luego de que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) completara el conteo de votos y los Jurados Electorales Especiales (JEE) resolvieran las actas impugnadas, consolidando así el resultado de la segunda vuelta. De esta manera, la candidata de Fuerza Popular se impuso en el balotaje y quedó encaminada a asumir la conducción del país para el período constitucional 2026‑2031, tras un proceso que mantuvo al electorado en vilo durante semanas.
El cierre definitivo del escrutinio confirmó el carácter sumamente ajustado de la contienda: Fujimori obtuvo 9.223.396 votos, mientras que Roberto Sánchez, postulante de Juntos por el Perú, alcanzó 9.173.755 sufragios. La diferencia de 49.641 votos convirtió esta elección en una de las más parejas de la historia reciente peruana y evidenció una profunda fragmentación política y territorial, con el país dividido casi en mitades entre una opción conservadora y una propuesta de izquierda.
Con el conteo concluido, el siguiente paso institucional es la proclamación formal de la ganadora por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), etapa clave para cerrar el ciclo electoral. Según el cronograma difundido, el acto protocolar de entrega de credenciales a la fórmula vencedora se realizará el miércoles 15 de julio al mediodía en el Gran Teatro Nacional, en el distrito limeño de San Borja, lo que marcará el reconocimiento oficial de Fujimori como presidenta electa.
Posteriormente, Keiko Fujimori prestará juramento como presidenta el 28 de julio ante el Congreso bicameral, en la tradicional ceremonia de transmisión de mando que coincide con las celebraciones patrias. Ese acto marcará el inicio formal de su mandato hasta 2031 y abrirá una nueva etapa política en el país, con un gobierno identificado con el fujimorismo retornando al poder nacional después de años de fuerte polarización y crisis institucional.
La confirmación de la victoria pone fin a la cuarta candidatura presidencial de Fujimori, que anteriormente había sido derrotada por Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021, y convierte su persistencia en un elemento central de la narrativa de triunfo. En la antesala de la proclamación, la presidenta electa ya adelantó algunas prioridades de la transición, entre ellas su intención de reunirse con el presidente del Banco Central de Reserva del Perú, Julio Velarde, para analizar la continuidad de su gestión, señalando así una apuesta por la estabilidad económica y por reducir la incertidumbre en los mercados.




















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